Si no te necesito para sobrevivir, pero quiero que estés a mi lado, significa que tu compañía es un regalo, no una muleta.

Al final del día, el amor más sano no es el que une a dos personas que se necesitan para no caer, sino el que une a dos personas que, sabiendo caminar solas, deciden ir de la mano por el simple placer de disfrutar del paisaje juntos.

Evita las hipérboles dramáticas que caducan con el primer problema.